martes, 10 de mayo de 2016

RICARDO “FINITO” LÓPEZ: CAMPEÓN INVICTO Y EJEMPLO DE SUPERACIÓN


Ricardo López Nava, nació el 25 de julio de 1966, en la popular colonia Tacubaya en la ciudad de México (México).

Boxeador Ex-Campeón Mundial, del peso mínimo, desde 1990 hasta el 2001.

Poseedor de un exquisito estilo de boxeo, veloz, de variadas combinaciones, poderosas manos, inteligente, disciplinado, trabajador en sus entrenamientos y planificado antes de cada combate.

Desde niño quiso ser boxeador, ya que su padre era aficionado al boxeo y todos los sábados veían desde su casa los combates por televisión. A los 9 años, le pidió Ricardo López a su padre que lo llevara a un gimnasio, su padre aceptó, y esa experiencia lo marcaría para toda su vida.

Su formación en sus inicios, lo hizo el famoso Arturo “Cuyo” Hernández, quien había llevado a 16 campeones de boxeo en su gimnasio. Posteriormente, lo entrenaría también el prestigioso Ignacio “Nacho” Beristáin.

Allí participa el joven Ricardo López Nava en un torneo denominado “Guantes de Oro”, combate en 6 peleas, quedando campeón del tradicional torneo.

Su debut en el boxeo profesional fue en la ciudad de Cuernavaca (México), el 18 de enero de 1985, noqueando en 3 asaltos a Rogelio Hernández.

La división del peso paja (límite máximo de 105 libras de peso) fue introducida por la International Boxing Association (IBF) en 1987. El primer campeón de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) fue el venezolano Luis “Torito” Gámez.

El 7 de noviembre de 1989, “Finito” López se adjudicó el cinturón continental de las Américas de la Comisión Mundial de Boxeo (CMB), ganándole a Rey Hernández por nocaut.

El 25 de octubre de 1990, es una fecha memorable para el boxeo mexicano, ya que Ricardo “Finito” López venció por nocaut al campeón mundial del peso paja (hoy mínimo) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), al japonés Hideyuki Ohashi, en Tokio (Japón).

Continuaron sus exitosas defensas de campeonato en Shizuoka (Japón) y Seúl (Corea del Sur), antes de defender su reinado en su patio. Luego, continuaron sus defensas por Tokio (Japón), Pohang City y Bangkok (Tailandia), hasta arribar a los Estados Unidos en 1993.

Con el título de campeón mundial del peso paja, López realizó 21 defensas y 2 más con el título de los mini-moscas avalados por la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Fue poseedor de los 4 cinturones de los organismos más reconocidos del boxeo: Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Organización Mundial de Boxeo (OMB) y Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Luego de triunfar en su vigésima defensa como campeón mundial, logró igualar a las leyendas de boxeo Joe Louis y Larry Holmes, como los únicos en la historia hasta ese momento, en mantener exitosamente su título con ese número de combates o más.

Sus defensas ante el campeón de la AMB, el nicaragüense Rosendo “El Búfalo” Álvarez, fueron épicas peleas, que interesaron a los aficionados del boxeo del mundo.

Entre sus más notables triunfos, donde demostró su poder de manos, al noquearlos, tenemos: Saman Sorjaturong (3/7/1993), Manny Melchor (18/12/1993), Kermin Guardia (7/5/1994) y Alex Sánchez (23/8/1997).

El 7 de marzo de 1998, en la plaza de Toros Monumental de México, ante un lleno impresionante, Ricardo “Finito” López fue llevado a la lona por primera vez en su carrera, producto de una impresionante mano de Rosendo “El Búfalo” Álvarez. Recibió “Finito” un cabezazo sin intención de Álvarez que le produjo una gran herida en su párpado, teniendo que detener el combate para ir a las tarjetas, decidiéndose un empate técnico.

El 13 de noviembre de 1998, se celebró la pelea de revancha ante ambos púgiles, en el Hotel Hilton de Las Vegas, Nevada (U.S.A.). “Finito” López venció al nicaragüense Rosendo Álvarez por decisión dividida.

El 2 de octubre de 1999, “Finito” subió a la división de las 108 libras, y derrotó al campeón mini-mosca de la IBF, Will Grisby, por decisión unánime.

Después de defender exitosamente 2 veces el título mini-mosca de la IBF, el 28 de noviembre de 2002, en la ciudad de México, anunció su retiro ante una emotiva rueda de prensa.  

Archivo: Hnos. Dupouy Gómez.
Ricardo “Finito” López muestra orgulloso su trofeo de la AMB. 2010. Foto: Miguel Dupouy Gómez.

Como profesional realizó 52 peleas, tuvo 51 victorias (38 antes del límite, 73%) y 1 empate técnico. Jamás conoció la derrota, se fue como los grandes, invicto, en sus casi 18 años como profesional.

El año 2007 “Finito” López ingresó al Salón Internacional de la Fama del Boxeo, en Canastota, Nueva York (U.S.A.), junto al panameño Roberto “Manos de Piedra” Durán y el norteamericano Pernell “Sweet Pea” Whitaker.

El periodista y comentarista de boxeo, Dan Rafael, expresó sobre Ricardo “Finito” López, lo siguiente: “De 6 a 7 años se pudiera argumentar que él fue el mejor boxeador del mundo”.

El conocido experto de boxeo Bert Sugar, lo ubicó en su libro “Los Más Grandes Boxeadores” en el puesto 53, de 100 escogidos, dentro de todas las categorías, en la historia del boxeo.

Uno de sus lemas es: “A Dios rogando, y con los guantes dando”.

Archivo: Hnos. Dupouy Gómez.
El campeón mundial Ricardo “Finito” López y Miguel Dupouy Gómez.

Lo conocí en Panamá el año 2010, cuando la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) lo invitó para homenajearlo con la entrega de un bello trofeo. Compartí diversas ocasiones con él, en un desayuno, en un brindis la noche preliminar, donde mi amigo Alberto Sarmiento (Tesorero de la AMB), pronunció unas emotivas palabras y la noche estelar del evento “K.O. a las Drogas”, donde tuve el privilegio de compartir la mesa con él, junto a representantes de la AMB.

Archivo: Hnos. Dupouy Gómez.
Ricardo “Finito” López junto a Miguel Dupouy Gómez y los representantes de la AMB: El panameño Julio Thyme, el argentino José “Pepe” Graglia y el trinitario Dr. Calvin Inalsingh. 2010.

Pude constatar su simpatía, inteligencia, humor y calidad como persona. De principios y valores, con profunda fe católica. Su compañía fue muy agradable y le dio brillo al evento, realizando una de sus interesantes ponencias.

Es uno de los casos exitosos en el boxeo. Se superó profesionalmente como campeón mundial de boxeo, espiritualmente e intelectualmente.

Trabaja como comentarista de boxeo para televisión por cable en su país; columnista de varios periódicos, conferenciante de motivación, superación y liderazgo para empresas, universidades, sector gobierno, PyMES y centros de re-adaptación.

Todo un ejemplo exitoso, de un deportista humilde que superó las adversidades para ser fuente de inspiración.

Miguel Dupouy Gómez

Pueden ver el siguiente video sobre el campeón mundial Ricardo “Finito” López:



jueves, 5 de mayo de 2016

LA PELĺCULA “MANOS DE PIEDRA” A CANNES

El actor venezolano Edgar Ramírez, Robert De Niro y Rubén Blades en la película “Manos de Piedra”.

La cinta biográfica sobre el boxeador panameño Roberto Durán "Hands of Stone" ("Manos de Piedra"), escrita y dirigida por el venezolano Jonathan Jakubowicz, se exhibirá en mayo en el Festival de Cine de Cannes.

El festival anunció que rendirá homenaje a Robert De Niro en el Grand Theatre Lumière del Palais des Festivals durante una función especial única del filme en la selección oficial.

"Después de tantos años de trabajo es difícil imaginar algo más emocionante que esto", dijo Jakubowicz.

"Es un privilegio enorme que Cannes haya decidido homenajear a De Niro con nuestra película", añadió. "Varios de mis directores preferidos están en la selección oficial. No puedo más que agradecer a todos los que creyeron en el sueño de contarle al mundo la historia de Roberto Durán".

La película, distribuida por The Weinstein Company, es protagonizada por el actor venezolano Edgar Ramírez como Durán y De Niro como su entrenador, Ray Arcel. También actúan Rubén Blades como uno de sus promotores, Carlos Eleta, y el cantante Usher como el pugilista Sugar Ray Leonard, su máximo rival.

"Estoy emocionado de volver a Cannes, en especial con esta película 'Hands of Stone' de la que estoy tan orgulloso", dijo De Niro en un comunicado emitido por el festival. "Esta película es edificante, victoriosa y un disfrute para la audiencia, así que estoy deseoso de ver a mis amigos de todo el mundo del cine acompañándonos en este divertido evento".

Rodado en Panamá a lo largo de 13 semanas entre 2013 y 2014, el filme narra la vida de un ícono del boxeo internacional: una figura que salió de un barrio pobre de la capital panameña y que a lo largo de tres décadas ganó cuatro títulos mundiales en diferentes categorías y protagonizó numerosos combates memorables.

Durán, de 64 años, se retiró del cuadrilátero en 2002. Es un ídolo nacional en Panamá y sirve a su país como embajador deportivo desde hace años, además de viajar por el mundo firmando autógrafos.

'Hands of Stone' es el clásico De Niro. Cualquiera que conoce a Bob, sabe la pasión que tiene por el boxeo y su gran aporte a esta película la hizo muy realista e inteligente", expresó por su parte el productor Harvey Weinstein.

"En nombre de la compañía, estamos emocionados de que el Festival de Cannes haya elegido honrar a Bob este año con una función especial. Promete ser una noche divertida y fantástica para rendir tributo a uno de los grandes hombres de nuestra industria", agregó.


La película llegará a las salas de cine comerciales de Estados Unidos el 26 de agosto de 2016.


Estamos muy pendientes de poder ver esta prometedora gran película sobre la vida de Durán, la gran leyenda del boxeo que conquistó 4 Títulos Mundiales y combatió por 5 décadas, llevando el nombre de Latinoamérica siempre en alto.

Miguel Dupouy Gómez y Roberto “Manos de Piedra” Durán.

Pude conocerlo en varias ocasiones, siempre derrochando su carismática alegría y amabilidad para todos los que lo admiramos en su larga y fructífera carrera.

Durán había participado en varias películas como actor: “Rocky II” (1979) y “Noches de Harlem” (1989).

Roberto Durán Samaniego nació el 16 de junio de 1951.

Enfrentó y derrotó a los boxeadores venezolanos: Alirio Acuña (el 13/5/1975) en Chitre (Panamá); Armando Mendoza (el 16/2/1974) en la ciudad de Panamá (Panamá); José Acosta (el 21/03/1971) en la ciudad de Panamá (Panamá).

En su carrera profesional Durán ganó en 113 ocasiones y fue derrotado en 16 oportunidades.

El veterano cronista estadounidense Rich O’Brien, catalogó a Durán en el número 3 entre "Los Diez Más Grandes Boxeadores Libra por Libra".

El veterano Bert Sugar, ubicó a Roberto Durán en el puesto 8 (de 100 elegidos), entre los “Más Grandes Boxeadores de todos los tiempos”.

La prestigiosa revista deportiva “Sports Illustrated”, le otorgó a Durán el primer lugar entre "Los Diez Más Grandes Pesos Ligeros de todos los tiempos".

La cadena ESPN clasificó a Durán en el lugar número 6 en la lista de "Los 50 Mejores Boxeadores de la Historia".

Para la revista “The Ring”, Durán es el número 5 de la lista de "Los 80 Mejores Boxeadores Históricos entre los años 1922-2002". En el 2003, la misma publicación le otorgó el lugar 28 en su lista de "Los 100 Mejores Golpeadores en la Historia del Boxeo".

Pueden ver el Trailer de la película “Hands of Stone”, próxima a estrenarse:

Trailer de la Película “Hands of Stone”.

miércoles, 27 de abril de 2016

UNA GALERÍA DE CAMPEONES ABSOLUTOS DE BOXEO

Quiero compartir con ustedes, un escrito del señor A. Díez de las Heras, publicado en “Estampa” (España) en año de 1930:

AL PRIMER CAMPEỐN DE BOXEO DEL MUNDO, QUE ERA GRIECO, LE COSTÓ EL CAMPEONATO UNA OREJA Y UN OJO

El primer campeón del mundo de boxeo fue Onomastos, de Smirna, que se calzó el título en los Juegos de la 41º olimpíada.

En aquella feliz época, los Juegos Olímpicos podían considerarse como los únicos y verdaderos campeonatos mundiales de todos los deportes.

No sabemos que el Comité olímpico de entonces sostuviera luchas con las Federaciones Deportivas Internacionales. ¡Ah! Desde luego no se había planteado el problema de la “manque a gagner”, que tanto preocupa a los olímpicos de nuestros días.

EI pugilato de los juegos clásicos era un ejercicio rudo y peligroso. Un campeón de todas las categorías del siglo VI antes de Jesucristo hacía así el relato de su “récord” a las divinidades paganas:

“Yo, Androlaos, he disputado, ¡oh, Zeus!, todos los combates de pugilato organizados en Grecia. En Olimpia he dejado una oreja y en Platea uno de mis ojos.

Mi padre, Damóteles, ha ordenado a mis conciudadanos que no me saquen del estadio sino muerto”. Demasiado deportiva la actitud de este papá "manager", que espantará a los "segundos" de hoy día, humanitariamente dispuestos a arrojar en seguida la esponja...

PERO EL BOXEO, DICEN LOS INGLESES, ES UN DEPORTE INGLÉS

El pugilato da un salto de siglos desde la Grecia antigua hasta tiempos más modernos, y reaparece, como casi todos los deportes de origen clásico, en la Gran Bretaña.

En el siglo XV los combates a puño desnudo son muy populares. Muy sangrientos y frecuentemente trágicos también, no son por ello menos gustados por los súbditos de Eduardo III.

Los ingleses, que con justicia reivindican su prioridad histórica en todos los deportes, se jactan de haber poseído el primer campeón del mundo de boxeo: Tom Figg en 1719.

No existiendo una organización seria del pugilismo, cuya práctica, por otra parte, bastante bárbara todavía, estaba prohibida en todos los países, nos sorprende que existiera algún confusionismo en la transmisión del título.


En 1880 el americano Paddy Ryan fue, sin embargo, reconocido universalmente como campeón del mundo de todas las categorías. En 1886 se disputó un combate entre Jack Kilrain y el campeón de Inglaterra, Jem Smith, en el que se adjudicó el título mundial al vencedor Kilrain.


Pero al año siguiente, el bostoniano John Lawrence Sullivan se nombró a sí mismo campeón del mundo, y no sin razón, puesto que había vencido a los dos campeonas oficiales dos veces a Paddy Ryan y una a Kilrain.

Los ingleses trataron en seguida de buscarle un adversario.

Lo encontraron en su campeón nacional Charlie Waston Mitchell, pugilista de extraordinaria resistencia, bien que no pesaba más que 75 kilos.

El combate se celebró en Chantilly (Francia), poniendo en juego cada uno de los contendientes una apuesta personal de 500 libras.

En los combates a puño desnudo, los "rounds" no tenían una duración fija, sino que su final se señalaba por la caída de uno de los adversarios.

Todos los asaltos de este memorable combate terminaron por la caída de Mitchell. El primero duró 7 m. 7 s.; el segundo, 50 s. solamente; el tercero y el cuarto, 1 m. 30 s.; el quinto, 1 m. 15 s.; el sexto, 6 m. 50 s., y así sucesivamente. Después de dos horas de combate empezó a llover a torrentes (el "ring", según el uso del tiempo, estaba al aire libre, sobre la hierba).

Por fin, los dos combatientes, con el rostro tumefacto, cubiertos de agua y de sangre, después de un “round” que había durado 30 minutos, pidieron el “match” nulo, que el árbitro no vaciló en conceder.

La pelea había durado tres horas y diez minutos, y sus protagonistas descansaron de sus terribles fatigas en las celdas frías de la cárcel de Senlis, adonde los condujo la gendarmería, que hizo su aparición en los últimos momentos...

EL BOXEO EN LA ACTUALIDAD: DE SULLIVAN A SCHMELLING


John L. Sullivan, campeón indiscutido después de tal sucesión de hazañas, puso su título en juego el 7 de septiembre de 1892 en Nueva Orleáns, frente a Jim Corbett, un joven burócrata americano, que si no poseía una gran fuerza, se hacía notar por su boxeo científico. Su habilidad y su destreza triunfaron de la resistencia de! coloso bostoniano, al que puso fuera de combate para el campeonato mundial, disputado con puños enguantados, y del que arranca la verdadera historia regular de esta famosa prueba.

James Corbett, que mantuvo el título cinco años, desde 1892 a 1897.

Corbett conservó el solio mundial del puñetazo hasta el 17 de marzo de 1897, en que el gran científico del boxeo Bob Fitzsimmons lo puso fuera de combate, después de catorce asaltos, en Carson City (Estados Unidos). Para los que hablan demasiado a la ligera de la "vejez" de los pugilistas, consignaremos el dato de que el gran Bob contaba a la sazón treinta y seis años.

Bob Fitzsimmons, que a los treinta y seis años obtuvo el título de campeón en Carson City (Estados Unidos), de derrotar a Corbett.

Dos solamente conservaba el título. El 9 de junio de 1899, James J. Jeffries, el Hércules de cien kilos, le ponía fuera de combate en Nueva York, en once "rounds".

El nuevo campeón resistió durante largo tiempo lodos los asaltos que se dirigieron a su glorioso título; venció sucesivamente a Corbett, reaparecido; a Sharkey, a Rublin, a Munroe y a “tuttí quanti”. Parecía que no había nacido el hombre capaz de abatir su ciclópea fortaleza.


James J. Jeffries, el hércules de cien kilos, que derrotó a Fitzsimmons en Nueva York, el 9 de junio de 1899.

El 3 de julio de 1905, en Reno (Nevada), arbitraba Jeffries un combate entre Jack Root y Marvin Hart. Terminó el encuentro con la victoria de Hart, y al levantar su brazo victorioso, Jeffries exclamó:

—¡Este es el único hombre capaz de sucederme! ¡Este será desde hoy el campeón del mundo, pues yo no volveré a pisar un "ring"!

Aquella original transmisión de poderes fue, sin embargo, aceptada por todo el mundo. Tommy Burns, un canadiense de origen francés, lanzó seguidamente su reto al campeón novicio, al que batió al año siguiente, el 16 de febrero, en Los Ángeles, por puntos, en veinte asaltos.

Tommy Burns, canadiense, de origen francés, campeón en 1906.

El 26 de diciembre de 1908 es una fecha que quedará registrada con piedra “negra” en los anales del pugilismo. Por primera vez un hombre de color conquistaba el supremo título mundial. El hombre que reivindicaba así los fueros de la fuerza de la raza negra era Jack Johnson, el coloso de ébano, el más formidable púgil quizá de todos los siglos. El combate se disputó en Sidney (Australia), y fue suspendido por la policía en el 14 “round”, cuando Tommy Burns no era sino una piltrafa viviente ante Johnson y sonaban los primeros tiros de revólver con que los blancos, enfurecidos, trataban de contener la alegría desbordante de los hombres de color, que veían en Johnson el vengador de muchos siglos de esclavitud.


Jack Johnson, el coloso de ébano, el más formidable púgil de todos los siglos, que derrotó a Tommy Burns en un encuentro memorable que se disputó en Sidney (Australia).

Johnson, al que los españoles conocieron en los años de la guerra llevando una vida arbitraria y sospechosa, perdió el título el 5 de abril de 1935, en La Habana, ante Jess Willard, Para muchos este combate no fue sincero.

Jess Willard, que le arrebató el título a Johnson en 1915.

En la película del encuentro, celebrado al aire libre, puede, en efecto, verse que al producirse el pretendido "knock-out" en el asalto 26, Johnson no debe estar tan desvanecido cuando se cubre los ojos con el brazo para librarlos de los fuertes rayos del implacable sol tropical...

Jack Dempsey venció fácilmente a Willard en Toledo (Ohio) el 4 de julio de 1919. Desde el primer asalto lo había desbaratado de un "hook" de izquierda en la barbilla; al terminar el tercer "round", los cuidadores del de Kansas arrojaron la toalla al "ring", reconociendo vencido a su pupilo.


Jack Dempsey, el vencedor de Willard en Toledo (Ohio), el 4 de julio de 1919.
Gene Tunney, el comentador de Shakespeare, que derrotó a Dempsey, arrebatándole el título de campeón.


El actual campeón, Schmelling, que se adjudicó el título abandonado por Tunney.

El encuentro Dempsey-Tunney, en que aquél perdió el título; la retirada “a lo Jeffrie” del viajero incansable y comentador de Shakespeare; el combate Sharkey-Schmelling, en que se ha adjudicado el titulo abandonado por Tunney un tanto confusamente, son historias demasiado recientes para que sea preciso recordárselas al lector.


A. DIEZ DE LAS HERAS.

"Estampa", 1930.

lunes, 25 de abril de 2016

GEORGE BERNARD SHAW HABLA DE BOXEO

A la izquierda: George Bernard Shaw.
A la derecha: Hall Caine.

En el mes de agosto de 1927, el famoso escritor irlandés George Bernard Shaw, le escribió al célebre novelista inglés Mr. Hall Caine una carta de protesta sobre la supuesta brutalidad del boxeo.

Shaw estaba de acuerdo prácticamente con todo lo que señalaba Hall Caine aunque quiso aclarar solamente sobre un punto:

“La crueldad del boxeo es imaginaria. Esto no implica que los combatientes no se hieran. ¡No! Pero tampoco sufren más de lo que un atleta debe y tiene que sufrir en la rutina regular de su entrenamiento diario. Lo cierto es que ningún muchacho razonable, pero de contextura atlética, se abstiene del boxeo por el dolo que él envuelve, a pesar de que muchos de los jóvenes que se dedican a prácticas boxísticas salen de ellas en peores condiciones que las de Dempsey y Sharkey cuando éstos terminaron su reciente pelea en Nueva York.

Estoy seguro de que la mayoría de los boxeadores declinarían aceptar un remo en una regata universitaria, arguyendo que prefieren el deporte a que se han dedicado, por menos arduo, pues en éste por lo menos disfrutan de un descanso de nueve segundos sobre la lona del ring, amén de que cuentan….

Nadie que no haya ensayado el boxeo puede tener una idea de lo difícil que es golpear a un boxeador, aún cuando yo he visto, y como yo, muchos, que hombres sin ningún conocimiento del deporte, se golpean de manera tan feroz que en menos de treinta segundos ambos quedan en una condición que el sólo contemplarla obligaría a Tunney, a Dempsey y a Carpentier, a meterse a un convento a pasar tranquilos los días que les resten por vivir.

No hay duda de que los buscadores de sensaciones que pagan 25 dólares por ver algo terrible, creen que lo que ven es terrible en verdad, y el empresario del espectáculo que cobra esos 25 dólares, naturalmente que no trata de matar esa ilusión. Pero si el público supiera cuán poco daño se hacen los boxeadores, de seguro que exigiría la devolución del dinero pagado en la taquilla.

Por lo tanto, le pido a Hall Caine que no gaste en balde su espíritu humanitario. Si él y yo, cuando teníamos la edad de Sharkey hubiéramos recibido por nuestros éxitos siquiera la mitad de lo que el púgil bostoniano recibió por su derrota, nos hubiéramos considerado los hombres más felices de la tierra.

El puritano que antaño se oponía a que acosaran y molestaran a los osos de diversión, tuvo razón cuando declaró que no lo hacía por lo que sufría la bestia, sino porque el placer que experimentaban los espectadores era más condenable que el atropello del animal. Si los espectadores creen que lo que están viendo no es un certamen de habilidad que se desarrolla entre dos atletas que no tienen ninguna razón de odiarse, sino que se trata de una rabiosa pelea de odiosidades, entonces no hay duda de que el boxeo es inmoral. Y si los periodistas que nada saben de boxeo escriben crónicas sangrientas acerca de los encuentros, cometen la falta de fomentar la inmoralidad. Por lo tanto, sugiero que las autoridades declaren falta castigable el que cualquier periódico publique crónicas de boxeo escritas por individuos que no hayan pasado antes por un gimnasio donde boxeadores profesionales les hayan enseñado a conocer su mano derecha.

En lo que respecta a los organizadores de espectáculos boxísticos, yo los obligaría a que solo presentaran peleas de verdaderos expertos, pues no hay nada más aburrido que un encuentro entre dos principiantes. Ahí no hay ni la genuina brutalidad de la pelea, ni el interés de una lucha hábil.

Lo que mató al deporte del boxeo en todo el siglo XIX, no fue la brutalidad de los boxeadores, sino por el contrario, la simpleza de las peleas.

En cuanto al analfabetismo del “ring”, ya no existe en nuestros días. El pugilismo ha adquirido un considerable gusto literario, y lo raro es que Sir Hall Caine no lo haya notado. En este deporte hay algo que atrae irresistiblemente a la romántica cobardía de todos los escritores de historias novelescas. Y aún los mismos boxeadores manejan la pluma actualmente. Norman Clark, conocido ex-boxeador, no sólo ha escrito un tratado sobre boxeo, sino que también nos dio una exposición popular de la filosofía Kantiana. La autobiografía de Carpentier es tan vivaz e individual, que es imposible creer que fuera manufacturada por agentes de prensa asalariados. Mr. Tunney quien estuvo a punto de hacer una interpretación cinematográfica de mi novela “La Profesión de Cashel Byron”, al leer ésta se reveló como un concienzudo crítico al puntualizar los errores técnicos que la hacían inadaptable a la pantalla.

Estos pugilistas literatos son los únicos que pueden mantener el interés de los espectadores cuando luchan ante el público.

Los boxeadores norteamericanos de la actualidad llenan los periódicos con artículos, no sobre la técnica del deporte, sino sobre psicología y otros tópicos.

Y dentro de poco no será raro que los púgiles exhiban títulos universitarios que los autoricen a colgarse una larga serie de letras al final de sus nombres, amén de un considerable índice de las obras que han publicado.

Para finalizar, debo decir que no creo que los empresarios de boxeo compartan el humanitarismo de Sir Hall Caine en lo que respecta al sufrimiento de los combatientes, pero si les aconsejo de una manera formal, que consideren el peligro que corre el negocio en vista….

En el futuro “el ring” se levantará en los grandes estadios que almacenan centenares de miles de personas, sino en cualquier rincón de un estadio de Cinelandia. A esto llegaremos porque las vastas colecciones de gentes que con más dinero que cerebro patrocinan el deporte del boxeo, algún día advertirán lo caro que pagan sus emociones.

George Bernard Shaw

Londres, agosto 1927.

Nota: George Bernard Shaw fue ganador de los premios Nobel de Literatura en 1925 y Cinematográfico “Oscar” en 1938. 

sábado, 23 de abril de 2016

FELICITACIONES A COMBATE SPACE

Juan Larena y Marcelo González.

Desde Caracas, Venezuela, les envío mi caluroso saludo y felicitación por arribar, el prestigioso programa televisivo “Combate Space”, a su 25º Aniversario.

Les agradezco mucho por brindarnos cada semana sus entretenidas transmisiones de los eventos boxísticos que disfrutamos todos los aficionados.

A los buenos y destacados profesionales, señores Juan Larena y Marcelo González, mis congratulaciones por sus brillantes narraciones y atinados comentarios.

Les deseo que continúen los éxitos y su importante labor en beneficio de este deporte.

Muchísimas personas de distintos países los seguimos con interés, semana tras semana.

¡Enhorabuena!     
      
Miguel Dupouy Gómez
Caracas-Venezuela

miércoles, 20 de abril de 2016

CONFESIONES DE JACK DEMPSEY EN 1926


A continuación publico unas declaraciones dadas por el campeón mundial de los pesos pesados, de 1919 a 1926, Jack Dempsey, realizadas en Denver, Colorado (U.S.A.), en el año de 1926:

“Nunca he gozado del favor del público norteamericano. Puedo decir que desde que soy campeón del mundo la mayoría del público ha esperado mi derrota cada vez que he subido al ring. ¿De dónde proviene esta impopularidad? Lo ignoro. El día en que luché con Carpentier, un noventa por ciento de los espectadores deseaba la victoria del extranjero. Cuando me enfrenté a Harry Wills, mis compatriotas, a pesar del horror que tienen a los negros, esperaban aclamar a mi rival.

No quiero profundizar los sentimientos que no comprendo…ni comparto. No creo haber jamás, con mi conducta como boxeador, dado lugar a críticas. Siempre que he boxeado lo he hecho con valor y con lealtad.

Bill Brennan me puso en peligro. Cualquier otro hombre hubiera caído knocked-out con el golpe que me dio Carpentier en la quijada, en el segundo round de nuestro combate. Nunca estuvo Firpo más cerca del triunfo que cuando me sacó fuera del ring, en nuestro match. Pero siempre, aún inconsciente, he encontrado en mí mismo la fuerza suficiente para defenderme y para transformar en victoria lo que había parecido una irremediable derrota.

Esto es, ante todo, porque yo poseo una quijada de hierro, lo cual constituye una gran cualidad física, “el espíritu de lucha”, sin el cual no podría ningún hombre llegar a ser un campeón verdadero, cualesquiera que sean los recursos que disponga. El entrenamiento puede perfeccionar a un hombre; el trabajo puede desenvolver la virtuosidad y la resistencia; pero “el espíritu de combate” no se adquiere, nace con el individuo.

Yo no me hago ninguna ilusión sobre el porvenir. El día que me derroten ningún empresario volverá a contratarme. No importa que yo sea, entonces, rico o pobre. Si yo no me preparo yo mismo una vejez tranquila nadie vendrá a socorrerme. Por eso, como sé que trabajo para mi porvenir, me hago pagar caro.

Yo cobro muy caro. Este es un reproche que muchas veces me han hecho los periódicos. ¿Por qué ha de ser de otro modo? Siempre he querido que cada match me produzca más que el precedente. ¿No tenía razón, cuando las entradas seguían la misma progresión ascendente?

Convenceos de que no existe ningún boxeador que pueda dictar el tamaño ni el peso de la bolsa. El único que puede imponer esas condiciones es el público. El organizador sabe si el público, vendrá; si el match lo atraerá o no.

Ni el organizador ni los combatientes pueden decidir el asunto. El único juez –lo repito- es el espectador. Según el interés que éste tenga en el boxeador, así será el interés que tiene en verlo combatir. El día en que el campeón encuentre quien lo venza entonces nadie querrá verlo más. Es por esto por lo que es conveniente alejar el mayor tiempo posible la fecha de la derrota, que irremediablemente le llega a cada boxeador.

Cuando Tommy Burns le pidió a Mac Intosh seis mil libras por su encuentro con Jack Johnson en Sydney, todo el mundo se escandalizó. Tommy estaba loco! En aquel tiempo esa cantidad batía todos los récords. Mac Intosh no fue de la misma opinión; hizo un cálculo rápido y aceptó las condiciones. Él no era un Mecenas, sino un hombre de negocios. Si él hubiera supuesto que una pelea entre dos gatos salvajes hubiera llevado tanto público como el match Burns-Johnson, yo os garantizo que habría pagado el mismo precio, apartando a los boxeadores.

En la época de mis comienzos, yo boxeaba por el valor de una modesta comida, porque, siendo desconocido, el público no pagaba por verme. Yo he ganado más a medida que me hacía conocer. Así no existe alguna razón para que, fiel a los principios de los organizadores, no haya yo tomado la decisión de pedir cada vez más. El organizador acepta porque sabe que le conviene. Todos han hecho grandes beneficios conmigo. ¿Por qué no debo yo aprovecharme también?

Antes de que usted fuera campeón, se me dice con frecuencia, cien mil dólares eran un máximum; después del principio de su reinado usted ha cobrado 300.000 por un combate y algo así como 450.000 por otro.

Es la pura verdad.

Pero examinemos mejor los hechos: por pelear con Billy Miske, que recibió 25.000 dólares, yo gané 55.000; el organizador, Floyd Johnson, hizo una grande utilidad. Tex Rickard me dio 300.000 dólares por mi pelea con Carpentier, quien ganó 200.000. Ahora bien, los 74.900 espectadores hicieron una entrada de 1.626.580 dólares. ¿Se podría quejar? Por encontrarme con Tom Gibbons me fueron prometidos 310.000 dólares. El negocio resultó malo a causa de una mala organización. Ni Gibbons ni yo éramos responsables. Mi pelea contra Firpo me produjo la mayor suma que he ganado en mi carrera y Firpo ganó 125.000 dólares. Después de haber pagado todos los gastos, Tex Rickard se dio cuenta de que le quedaban 200.000 dólares. ¿Podía quejarse? Y yo os aseguro que ninguno de los 80.000 espectadores se arrepintió de haber gastado su dinero.

Si yo he cobrado más que cualquier otro boxeador, nadie puede quejarse. Yo trabajo para vivir, y, por mi trabajo, me hago pagar el máximum”.
Jack Dempsey